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domingo, 6 de marzo de 2016

LAS BOMBILLAS


Desde que me fui, la ventana siempre estaba iluminada. Lo comprobé yendo a ElectricaSA . Me dijeron que la factura era tan alta por tener todo el día encendidas las bombillas.                                                                                                                  
-Tú te puedes ir, pero te voy a esperar hasta que vuelvas- me dijo desafiante, cuando estaba haciendo la maleta. 
Ni me lloró, ni me suplicó como otras veces .                               
No fue a insultar a mi nueva novia , ni al trabajo a contarles a todos  que la había abandonado . 
Solo dijo ..."La ventana siempre estará cerrada como tu corazón y la luz encendida como mis ganas de que regreses". 
Estuvo así por días , meses y años.                  
Luego regresé, con la maleta vacía y canas en las sienes. 
Subí los escalones en peregrinación. 
Abrí la puerta con mi llave. Solo hallé un piso desnudo con todas las luces encendidas , como si fuera una feria.

sábado, 5 de marzo de 2016

EL MONJE SABÍA EL SECRETO

Él sabía el secreto. Estaba en sus ojos negros. Había silencio a su alrededor.                                                                                                               
Quiso que me acercase y pensé.."Ya está hecho".                                                        
Había quitado tantas vidas , para luego intentar reponerlas, sin éxito. Pero no importaba el antes, ni la guerra que perdimos, aún menos los cazadores tras mi cabeza. Solo esto... La vida plena, que estaba tras el velo de sus ojos, en aquel monasterio perdido en los Cárpatos.                                                                                                                         
 Cuando tuve su aliento cerca de mi garganta , aspirando el rancio de los muchos años que habían pasado desde su muerte, abrí los ojos azules que quise regalar en Auschwitz , a los desgraciados con los que experimentaba. El lo supo, lo vi en la expresión de su cara... Sabía que yo era Mengele, el ángel de la muerte, sin que se lo dijese . 
Se rió a carcajadas, enseñándome la hondura de su dentellada. Luego clavó sus incisivos en mi, saciándose con mi sangre, regalándome con ella la vida eterna. Quise gritar de alegría, hasta que sentí una pequeñísima vara de sándalo,  clavándose en mitad de mi espalda, condenándome a una muerte anticipada.
 Luego me cortó la cabeza, con la misma serenidad que yo exhalaba en mis experimentos.

viernes, 4 de marzo de 2016

OTOÑO DE PLACER



Era otoño
El sol atenuaba sus rayos sobre las hojas. 
-Haremos una sangría- dijo,  sabiendo que nunca había querido probarla.                                                                                                                               -No me gusta el sabor del vino-le contesté reticente. 
Aspiró el aroma de mi cabello, suspirando. 
Esa noche , me mostró un balde metálico lleno a rebosar de mis frutas favoritas, bañadas en vino tinto.                                                                           -Llevan macerando día y medio- me confesó sonriendo.                                                             Me tiré sobre ellas , para devorarlas a grandes bocados.                                                                 El líquido se vertía en mi boca , manando a través de la pulpa fresca. Sabían sus labios a mar , cuando di el primer beso.

LA OLLA

No teníamos nada para echar a la olla

pero aún así la pusimos al fuego. 

Con el agua burbujeando los niños no lloraban de 

hambre. 

Luego fueron llegando. 

Una trajo una patata. 
Otra una cebolla y una zanahoria. Otra una carcasa de pollo, salada y seca.
María la maña, un pimiento de pique, una hebra de azafrán y la nueva de que Juan salía pronto porque los bronquios le mataban. 
Las otras se alegraron , a pesar de que lucían las caras tristes de la ausencia de hombre. 
Cuando llegó mi madre, todas gritaron...
¡Traía bajo la mantilla de lana, escondidos, un cuarto de aceite de oliva y tres puñados grandes de lentejas!. 
"El tendero- dijo con voz entrecortada- que le ha tocado lo que sorteábamos y ha querido compartirlo". 
Cuando lo echamos a la olla, los niños ya reían. En sus mejillas se presentía el rosado de la cocción, al olor de lo bueno. 
Luego la hermandad hizo el resto... Cada cucharon que salía de la olla, era una promesa de futuro. 
Ese día sobrevivimos para contarlo y sobre todo para aguardarlos a ellos, a los que amábamos tanto.  

jueves, 3 de marzo de 2016

DOÑA ROSA



“No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante.


 Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café, como si le fuera la vida en ello. 

De vez en cuando aguza la vista, como si le fuera la vida en ello y luego , imperturbable y famélica , no para de andar, día y noche , como si le fuera la vida en ellos, en los clientes del café, sirviéndoles chocolate y churros aporrillados como los dedos de 


Don Cosme , que, artrítico , echa las cartas a la voluntad, diciendo medias verdades.                                                          

 El café se esquina a la vía que surge de la plaza, pero no la mira, Doña Rosa, que taconea como si le fuera la vida en ella , en esa plaza que hierve de vida, noche y madrugada, sirviendo a las mesitas que asienta , aguardiente y cubatas , para hombres sin corazón y  jóvenes drogatas de medio pelo.                                                                                                        “No perdamos la perspectiva- dice la dueña del café, a todos los allí congregados- y digamos cómo ha podido ser que cuando Doña Rosa ha parado, todos hemos muerto, porque nos ha faltado el ir y venir entre las mesas y el aguzar la vista y el servir cafés y churros, aporrillados, y el aguardiente y los cubatas, de los medio pelo”.

 “Digamos-llora, como todos- cómo nos quedamos todos aquí , medio vivos , en letanía culpable, viéndola siempre trabajando , sin parar, hasta caer reventada, sin hacer nada más que vegetar y tomar e irnos, vagabundos de una vida, que, sin ella, ya no será nada”.
Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida,tengo ganas de atusarme las ideas, de romperme en dos y mirarme por dentro. 

Quiero ver si existe un universo donde mi carne maldita sea pasto de agradecimiento, en vez de cobardía de necios. 


Ellas pasan y no me ven, yo hago como que no las veo, creen que estoy senil y loca, pero atino a discernir lo bueno de lo malo, lo gratificante de lo aciago y muerto, y yo soy eso, solo una voz que clama en el desierto, henchida de orines y excrementos. 


El contacto humano se me hace cuesta arriba y prefiero estar así, viendo la televisión, diosa estática y egipcia , que perdona a los demás la indiferencia que ella misma disfruta. 



Somos órdago de los cielos, somos tufo de miseria , para ellas , que con sus batas blancas , dicen que velan por nuestra ausencia. Llueve fuera, pero no lo oímos porque vegetamos, pasamos las cuerdas del reloj , sin que haya manecillas que nos limiten las ruedas. 


Rodamos de un lado a otro de la sala, para caber todos, los lisiados, los retrasados, los descerebrados y hasta algunos desgraciados, que están aún cuerdos. 


Rodamos como las gotas de lluvia , por los ventanales que traen ecos de otra vida que fue y que se nos fue, como la lluvia , envenenada en amargos charcos , negros y viscosos. Llueve, bendita tragedia.


lunes, 29 de febrero de 2016

EL CAMBIAFORMAS

Recreación de cómo serían las posibles viviendas en el satélite
Era el premio por los escasos emolumentos que conseguíamos en Colonia Uno, pero ella lo quería.                                                                - Consíguemelos y te haré el hombre más feliz de la galaxia-dijo con los ojos verdiazules entornados. 
No era capaz de negarle nada cuando hacía eso. Por esa razón más que poderosa, estaba como un pringado trabajando en turnos de seis horas consecutivos en un asteroide de puro metal que había aparecido en el campo gravitatorio de Marte, hacía poco más dos décadas. 
La vida era infernal allí, tanto que una parte de la paga te la daban en bonos para el Hotel California. NO sé a qué venía el nombrecito porque estaba en Luna 5, pero lo cierto era que quien había ido se machacaba para regresar.
-¿Qué es lo que te dan, tío?- le pregunté al escocés que me acompañaba en los turnos desde hacía dos semanas, recién regresado de Hotel California.
- Ni con el soplete me lo sacarás , gabacho- me escupió en la cara. -Eso sí- añadió, enseñando la prótesis bucal que le habían instalado tras la pelea con el ucraniano de Luna 6- si me das tus emolumentos, te lo cuento. 
Ya me estaba empezando a mosquear la idea , porque pensé que era algo de droga o de transferencia sexual, cuando recibí un cablegrama de la tierra en el que me decían que mi novia se había fugado con un político indiano. No fue tan mal como pensaba después de muchos créditos de alcohol gastados en la cantina y una prótesis maxilar nueva.
- Bueno...¿ y qué?, ahora tengo el corazón roto y puedo masticar piedras- dije riéndome a carcajadas en la sala de levitación anti estrés.Luego me llegaron los emolumentos y la invitación del Hotel California. 
-Haremos realidad tus sueños- rezaba en la portada, imitando el papel que hacía tanto no veía desde que no existían árboles más que en las ludotecas .Te llevaban hasta allí en sueño gravitatorio, por lo que desperté con el director mirándome fijo. Era una copia de mi tío Pedro, el hombre que más había querido en mi vida
.- ¿Cómo te encuentras , chaval?- me dijo con la voz ronca que recordaba de la infancia. Me toqué los lóbulos para descubrir si me habían insertado procesadores de memoria, pero no , aquello estaba sucediendo.
- Podemos hacer realidad tus sueños- dijo el director, transmutándose en Rosetta, haciendo realidad mis sueños de tomar su cuello y apretárselo hasta ver su maldita lengua engañosa.
Luego volví a Colonia Uno como todos ellos, como lo que eramos, presos desterrados de la Tierra. Con ganas inmensas de volver a Hotel California y ajustar cuentas, con el muy perro del tío Pedro.